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Ebook · Las primeras 72 horas

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🌙 Feromona de la madre integrada

⏳ Lote cierra el domingo reponemos prox.

🏠 Impermeable toda la noche

🪺 Un sitio para todo el año

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Guía para dueñas primerizas: qué esperar los primeros siete días con el FeroPad y cómo la feromona madre convierte un cuadrado del suelo en su rincón. Regalo con tu compra.

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9.000 dueños de perros descansan tranquilos

 
 

Preguntas Frecuentes

¿Mi perro lo va a usar solo?

Sí, sin que le enseñes. El FeroPad lleva integrada la feromona de la madre — el primer olor que un perro reconoce, antes que cualquier palabra. Cuando la huele, entiende que el sitio es suyo. Por eso los cachorros van solos desde el primer día, los rescatados encuentran su rincón sin instrucciones, y hasta los perros ciegos —que no pueden verlo— lo huelen y lo hacen propio.

¿Aguanta la lavadora?

Sí. Está diseñado para trescientos lavados sin perder la señal. Ciclo normal, agua fría o tibia, junto con el resto de la ropa si quieres. Después al aire o a la secadora en tibio.

La diferencia con otros pads lavables está en dónde vive la feromona. En los baratos va rociada por encima — se pierde en tres o cuatro ciclos y el perro deja de reconocer el sitio. En el FeroPad va tejida en la capa central durante la fabricación. El lavado se lleva el pipí, no la señal. Por eso su rincón sigue siendo su rincón el día uno y el día cuatrocientos.

¿Y si tengo piso de madera o duela?

Para eso está la base impermeable. Debajo del FeroPad no pasa nada — ni humedad, ni olor. Lo probamos vertiendo un vaso de agua entero sobre el pad puesto sobre duela clara. Dos horas después, la madera debajo estaba seca.

La base también lleva agarre antideslizante, así que no se recorre cuando él se acerca ni cuando pasas la aspiradora. Se pone en el sitio, y se queda en el sitio.

¿Y si mi perro nunca ha usado un pad?

Mejor todavía. El FeroPad no reeduca — instala. El perro reconoce la feromona la primera vez que la huele, sin haber aprendido nada antes. Funciona más rápido en un cachorro primerizo o en un rescatado que en un perro que arrastra costumbres de otro pad.

¿Aguanta varios usos?

Sí. La feromona no está en un spray superficial que se enjuaga: está integrada en las fibras y liberada por micro-cápsulas que la humedad de cada uso activa. En pruebas internas sigue activa después de 50 lavados en frío. Su sitio sigue siendo su sitio, lavado tras lavado.

¿Huele después de usarlo?

No. La feromona que reconoce el perro solo la percibe él. El resto —humedad y orina— el pad lo captura y lo neutraliza en la capa intermedia. Tú dejas de olerlo. Tus visitas también.

¿Y si mi cachorro se acostumbra al pad y luego no aprende a salir a la calle?

El FeroPad no le enseña al perro a no salir. Le da un sitio dentro de casa para cuando no puede — la noche, la tormenta, las horas que no estás. El cachorro que aprende esto no confunde la calle con el pad; entiende que hay un rincón suyo para los momentos en que la calle no está disponible.

¿Y si tengo dos perros o casa grande?

Un rincón por zona. Si tienes dos perros, dos pads — no comparten sitio, igual que los humanos no comparten cama. Si tienes casa grande, uno en el pasillo, otro en la cocina, otro junto a tu recámara. Cada FeroPad crea su rincón independiente y ellos deciden cuál usar según dónde estén. La mayoría de dueños con perro senior o dos perros terminan con tres pads en rotación — dos en el suelo, uno en la lavadora.

 
 

POR QUÉ NADA HABÍA FUNCIONADO

No es que tu perro no aprenda. Es que nadie le dio un sitio suyo.

El spray se va en tres días. El empapador desechable es basura semanal y él nunca lo reconoce como suyo. El pañal le encierra el cuerpo. Ninguno de esos productos hablaba su idioma. Por eso volvías a empezar cada semana. No era él. Era que faltaba una señal que él ya sabía leer.

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LO QUE CAMBIA DE VERDAD

Lo primero que arregla este pad no es el suelo. Son tus tres de la mañana.

La linterna del móvil. El papel de cocina en la mano. El pasillo frío. Con el rincón puesto en el sitio, esa escena se acaba: él sabe adónde ir sin despertarte, y su sitio sigue siendo el mismo cuando amanece. Un pad. Una vez. Sin ceremonia.

LA COMPARACIÓN QUE NO TE HACEN

No estás eligiendo entre tres empapadores. Estás eligiendo entre un sitio y dos formas de administrar un problema.

  Lavable Genérico

Suelo seco

Casa sin olor

Aprende solo

No se rompe

Un pago, un año

Lo que dicen nuestros clientes

  • ★★★★★

    "Ya duermo la noche entera"

    Coco llegó a esta casa hace trece años. Los últimos dos, no aguantaba la noche. Yo me levantaba tres veces con la lámpara del celular a buscar dónde había ido. Puse el FeroPad al lado de mi cama sin decirle nada. La primera noche se acercó a olerlo. La segunda ya se echó encima. Desde entonces sigue durmiendo su siesta ahí, y yo despierto sin buscar nada en el piso. Ella tiene su lugar. Yo tengo mis horas.

    María Elena Vázquez, 61 años, Guadalajara

  • ★★★★★

    "Sigue siendo mi perro"

    A Simón le empezaron las escurridas hace un año y medio. El veterinario me dijo que era normal a su edad, que ya no controlaba como antes. Probé el pañal — se lo quitaba a mordidas y se ponía triste. Probé el spray atrayente — funcionó tres días. Con el FeroPad no tuve que explicarle nada. Se acuesta encima como si fuera su cama. Ya no anda con la cabeza baja cuando pasa algo. Ese rincón es suyo y él lo sabe.

    Guadalupe Mendoza, 67 años, Querétaro

  • ★★★★★

    "El casero no puede olerlo cuando viene"

    Kiara fue operada de la uretra el año pasado. Perdió control y a los dos años ya se hace donde le agarra. Mi casero viene cada tres meses a revisar el departamento y una mancha en la duela es motivo suficiente para no renovarme el contrato. Compré el FeroPad más por desesperación que por confianza — probé de todo. La sorpresa fue que Kiara lo usó sin drama desde el primer día, como si supiera que ese era su sitio. La última visita del casero fue hace dos semanas. Entró, revisó, me firmó otro año. No olió nada, no vio nada. Kiara está echada en su rincón mientras escribo esto.

    Paulina Muñoz, 32 años, Guadalajara

  • ★★★★★

    "La casa donde siempre hay visitas"

    En mi casa siempre hay alguien. Mis nietos, mi comadre, mis vecinas del club de lectura. Nica es una poodle grande y ya no aguanta como antes — un accidente delante de una visita me hacía morir de vergüenza. Compré el FeroPad hace tres meses y lo puse en el cuarto de servicio, con la puerta abierta. Ella va sola, sin que nadie se dé cuenta. Ya tuve dos comidas de domingo desde entonces y ni una sola persona ha comentado nada de olor ni ha visto nada. Yo estoy tranquila. Nica también — creo que ella se daba cuenta de mi angustia y por eso se ponía peor. Ahora las dos respiramos.

    Gloria Salinas, 59 años, Hermosillo

  • ★★★★★

    "Aquí hace 38 grados y aún así no huele"

    Aquí en Villahermosa vivimos con calor y con humedad todo el año. Corcholata cumplió quince y ya no controla nada — la temperatura hace que todo huela peor y más rápido. Antes usaba tapetes desechables que a las dos horas ya olían fuerte y yo tenía que abrir todas las ventanas. Con el FeroPad puedo cambiarlo cada tres días sin que la casa apeste. La capa central atrapa el olor de una manera que no entiendo cómo funciona, pero funciona. Y Corcholata sigue tratándolo como su cama. Es lo único que me está permitiendo tenerla en casa con dignidad estos meses.

    Teresa Guerrero, 62 años, Villahermosa

  • ★★★★★

    "Mi depósito de renta sigue intacto"

    Adoptamos a Milo hace tres meses. Es nuestro primer perro y vivimos en un departamento en Roma que no es nuestro — la fianza son 45 mil pesos y el casero me lo recordó dos veces antes de firmar. Los primeros diez días fueron un desastre. Compré tapetes desechables, ni los miró. Compré spray, se le pasó a la mañana siguiente. Con el FeroPad no hice absolutamente nada — lo puse junto a la ventana de la sala y a las dos horas Milo se acercó a olerlo. Esa noche fue su primer pipí en el sitio correcto. Llevamos ocho semanas sin un solo accidente en la duela. Mi casero no se ha enterado que aquí vive un perro.

    Andrea Contreras, 32 años, Ciudad de México

  • ★★★★★

    "Mi esposo dejó de reírse a la semana"

    Nala ya no aguanta la noche. Tiene doce años y ha sido de la familia desde que nuestro hijo iba en primaria. Cuando compré el FeroPad, mi esposo se rió — "ya te estafaron con un tapete caro". La primera semana lo dejé al lado de su cama sin decirle nada. Al octavo día él se levantó al baño en la madrugada y se dio cuenta que Nala estaba echada encima del pad — no en la alfombra, no en la puerta. Ya no hay servilletas de cocina en el pasillo. Y él ya no dice nada. Se quedó callado, que es lo más cerca que llega a admitir que se equivocó.

    Silvia Torres, 58 años, Puebla

  • ★★★★★

    "Ya no le pongo pañal"

    Le puse pañal a Roco dos meses. Cada vez que se lo ponía se quedaba parado sin caminar, como si le hubieran quitado algo suyo. Yo lloraba en la cocina. El veterinario me dijo que era lo único a su edad y yo le creí porque no conocía otra cosa. Encontré el FeroPad por una amiga de la iglesia. Se lo puse el mismo día que llegó. Roco se acercó, olió, dio dos vueltas y se echó encima. No le puse nada. Nada. Vuelvo a tener a mi perro entero. Eso vale más que el pad.

    Carmen Herrera, 64 años, Mérida

  • ★★★★★

    "Mi hija me lo dijo primero"

    Mi hija vive en Monterrey y viene cada dos meses. La última vez que vino, antes del FeroPad, entró a mi casa y arrugó la nariz medio segundo antes de saludarme. Yo la vi. No me dijo nada, pero yo la vi. Ese día me fui a comprar el pad — no por Kika, por mí. Llevo cuatro meses con él y mi hija vino la semana pasada. Esta vez entró, respiró, y no arrugó nada. Yo ya no olía lo que ella olía, pero ella sí, y ella dejó de olerlo. Es una tontería y a la vez no lo es.

    Adriana Rangel, 47 años, Culiacán

  • ★★★★★

    "Probé tres sprays antes de éste"

    Duke no es viejo pero le empezaron problemas de próstata el año pasado. El veterinario me recomendó tapete y probé todo el circuito: dos marcas de spray atrayente y uno de esos pads con perfume. Funcionaban tres días. Al cuarto Duke los ignoraba y me hacía pipí en la cochera. Pensé que era él. Pensé que no me hacía caso. Con el FeroPad entendí una cosa muy simple — los otros sprays los tienes que volver a rociar cada día, y yo no lo hacía porque nadie hace eso todos los días. Este no lo tienes que rociar. La feromona ya está ahí. Duke lleva cinco meses usándolo sin fallar una vez. No era él.

    Roberto Salazar, 43 años, Toluca

  • ★★★★★

    "Puse duela nueva el mes pasado"

    Remodelamos la casa hace dos meses y pusimos duela clara en toda la planta baja. Lo primero que pensé fue: Frida va a arruinar esto. Ella no es de accidentes pero a veces le pasa, y una mancha en duela nueva no se quita. El primer día del FeroPad hice mi propia prueba antes de dejarla acercarse — vertí un vaso entero de agua sobre el pad. Esperé dos horas. Lo levanté. La duela debajo estaba seca, seca de verdad. Ahí me convencí. Frida tiene su rincón en el pasillo y la duela sigue como nueva.

    Beatriz López, 51 años, León

  • ★★★★★

    "Dejé de pensar que era su culpa"

    Pancho llegó cuando yo me acababa de divorciar. Han sido once años juntos. Los últimos dos, con los problemas de la edad, empecé a regañarlo cada vez que había un accidente. Y él se metía debajo de la cama. Lo vi una tarde ahí escondido y me di cuenta que llevaba meses haciéndolo sentir mal por algo que él no podía controlar. Compré el FeroPad esa misma semana. Ya no le grito. Él ya no se esconde. Lo único que cambió en la casa fue un cuadrado en el suelo. Todo lo demás cambió por dentro.

    Lourdes Fuentes, 55 años, Cuernavaca

  • ★★★★★

    "Dos perros, dos rincones"

    Tengo dos schnauzers hermanos, Simón de trece y Rufo de once. Cuando empezaron a fallar de la noche pensé que necesitaba una solución para los dos y no encontraba nada que aguantara. Compré primero un solo FeroPad para probar. Simón lo tomó a las dos horas. Rufo lo ignoró — no porque no le gustara, sino porque no era el suyo. Compré el segundo. Puse uno en la sala, otro en la recámara. Cada uno usa el que le queda cerca. Yo pensaba que era problema de disciplina — resultó ser problema de espacio. Tres años más quiero con estos dos.

    Ernesto Chávez, 66 años, Aguascalientes

  • ★★★★★

    "Ni una vez le tuve que enseñar"

    Toby es el primer perro de la casa. Los niños llevaban dos años pidiéndolo y yo tenía miedo del entrenamiento — todo lo que leí me hablaba de dos meses de accidentes, premios, castigos, horarios. Llegó Toby y llegó el FeroPad el mismo día. Lo puse en la sala, junto a la puerta del patio. A las cuatro horas hizo su primer pipí ahí solo. No hubo entrenamiento. No hubo premio. No hubo grito. Mis hijos preguntan cuándo lo vamos a entrenar y yo les digo que ya está. Ellos no me creen. El pad hace algo que yo no puedo explicar.

    Mariana Estrada, 34 años, Chihuahua

  • ★★★★★

    "Un rincón donde no le pega nadie"

    Nube vivió cinco años en la calle antes de llegar a mi casa. Nunca entendió lo del pipí adentro-afuera porque nunca había estado adentro. Los primeros meses fueron durísimos: se orinaba en cualquier parte, se escondía cuando yo llegaba, no confiaba. Le puse el FeroPad hace ocho meses en un rincón tranquilo detrás del sofá. Fue el primer sitio de la casa que él eligió por sí mismo. No hice más. Ahora ese es su lugar y él sabe que ahí nadie le va a decir nada. Se echa a dormir encima. No fue el pad lo que la cambió, fue tener un sitio propio por primera vez en su vida.

    Julieta Ramos, 41 años, Oaxaca

  • ★★★★★

    "Ya no me arrodillo veinte veces al día"

    Tengo artrosis en las dos rodillas desde hace seis años. Cada mañana era lo mismo: agacharme a recoger el tapete de la noche, tirarlo, poner otro, agacharme otra vez. Sumadas todas las veces del día, eran veinte, treinta agachones. El FeroPad lo pongo una vez y lo lavo el sábado. Chispa tiene su rincón junto al comedor y no se mueve de ahí para eso. Lo que me cambió esta casa no fue el suelo. Fue no tener que ponerme de rodillas cada mañana.

    Rosario Aguilar, 58 años, Monterrey

  • ★★★★★

    "Trabajo doce horas y no vuelvo a un desastre"

    Vivo sola con Peluso en un departamento de 45 metros. Trabajo de nueve a nueve y no puedo pasear a un cachorro cada tres horas. Antes del FeroPad, llegar a casa era abrir la puerta esperando el olor, y ahí estaba. Compré el pad hace dos meses y lo puse cerca de la ventana. La primera semana revisé cada noche si había funcionado — funcionó todas. Ahora entro a mi casa y no huele a nada. Peluso corre a saludarme. El pad usado espera silencioso en el rincón. Es la primera vez desde que llegó que no me siento culpable por dejarlo solo.

    Karla Ortiz, 29 años, Ciudad de México (Coyoacán)

  • ★★★★★

    "Ya compré tres — dos para mí, uno para mi hermana"

    Compré mi primer FeroPad hace catorce meses para Bruno. Sigue trabajando igual que el primer día — trescientos lavados no era mentira, ya llevo como ciento cincuenta y sigue igual de firme. Compré el segundo hace medio año para tener uno en la cocina y otro en mi cuarto porque él ya se movía menos y necesitaba las dos opciones. El tercero se lo regalé a mi hermana en Puebla, que también tiene una perrita mayor y estaba en las mismas. A ella le funcionó desde el primer día. Es raro recomendar un producto de perro con esta seguridad, pero llevo más de un año usándolo y no tengo una sola queja.

    Norma Cabrera, 52 años, San Luis Potosí

  • ★★★★★

    "Aunque sea del tamaño de un plato, cabe"

    Motita tiene catorce años y pesa tres kilos. Todos los tapetes normales le quedaban enormes y ella terminaba haciendo pipí junto al pad, no encima, porque le daba miedo el crujido del plástico debajo. El FeroPad no cruje. Se echa encima como si fuera cobija. Y aunque es un perro chico y a veces se moja las patas, no se resbala al bajar. Ya lleva ocho meses con nosotros y sigue reconociéndolo como suyo. Yo pensaba que a los perros chicos no les afectaban esas cosas — resulta que sí, y nadie las diseña pensando en ellos.

    Consuelo Rivera, 68 años, Morelia

  • ★★★★★

    "Un xolo viejo en su rincón"

    Solovino apareció en mi puerta hace ocho años. No le pusieron ese nombre por accidente. Llegó como llegan los xolos, sin dueño y con historia. Ahora tiene doce años calculados por el veterinario y ya no aguanta como antes. Le puse el FeroPad en el patio interior, bajo la sombra del pilar, donde a él le gusta echarse. Lo reconoció el primer día. Los xolos son perros que dependen mucho del olor porque no tienen pelo que les dé calor — todo lo leen con la nariz. Este pad les habla en su idioma. Vale cada peso.

    Rebeca Guzmán, 56 años, Oaxaca

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